“Unboxing” de mi sonrisa

Haces tu día a día con la cabeza bullente de ideas, meditando sobre el siguiente paso que vas a tomar, la siguiente puerta a la que llamar, agitando en la memoria la cortina de los días que tienes por delante en busca de una casilla libre en el calendario donde posicionar de nuevo tu cabeza, rastreando el día propicio para empezar de nuevo a escribir.

Y ahí me encuentro, insertados entre la cotidianidad, los momentos mágicos que llegan sin avisar para darte un tironcito en la fibra sensible. Intercalándose entre momentos de debilidad, cuando me siento abrumado por el esfuerzo de sostener lo que ya he creado, recibo el empuje y la calidez de los detalles que dan determinación a mi respuesta, cuando mi yo adolescente me pregunta si ha merecido la pena y le digo que sí.

Estos momentos son los que me brindan amigos y desconocidos, cuando a me hacen llegar un “unboxing” de mi libro. Un “unboxing” es, generalmente, un vídeo en el que se muestra cómo es un producto cuando lo abres. En mi caso, estoy acostumbrado a ver los “unboxing” de los juegos de mesa, donde se pueden ver el inserto, las fichas, cartas, el material, el espacio que sobra, etc. En este caso, me han mostrado mi libro y un trocito de sí mismos. A veces este “unboxing” es real, a veces metafórico. Sea como fuere, desde que empecé a mover mi libro me han llegado anécdotas leídas o escuchadas, vídeos y audios, y me han arrancado sonrisas con todas ellas.

Empezaré hablando de un amigo que lo compró a través de Amazon y que había esperado a la mañana siguiente para grabar un “unboxing”, con la luz del día. Este amigo tiene una hija que no llegará a los 10 años y dice que le va a leer mi libro por las noches. Y claro, me deja tremuleando emocionado. Otra niña de su edad a lo mejor no, pero esta tiene papeletas para disfrutarla. Su padre pasó de ser un orco respetado en la comunidad del rol en vivo para convertirse en un vikingo que da hostias como panes en lucha libre. Esa niña va a romper corazones frikis.

Otro gran amigo, que durante semanas había esquivado hábilmente las referencias al libro y me tenía convencido de que no le interesaba en absoluto, nos envía por WhatsApp un vídeo en el que le acaba de llegar un paquete. Lo abre. Sí, ¡es de Amazon y es “Kelvalad”! Y aparece abriéndolo, entre gorgoritos insanos, con entusiasmo. El muy cabrón era considerado la última persona sobre la faz de la tierra que mantendría a salvo un secreto pero no solo me la había colado con eso, porque apareció sin avisar en mi presentación, viniendo desde Madrid a verme. ¡Cómo quiero a ese cabrón!

Tercer gran amigo que me sorprende. Me envía un audio al WhatsApp para compartir lo que él mismo denomina como “un momento histórico”. Empieza a leer la historia de la “Espada Oscura”. Me comenta sus impresiones sobre las primeras páginas y me manda un abrazo. Joder, algo como esto puede saborearse como quien degusta un buen vino. Y yo lo dejé reposar un rato, paladeándolo y sintiendo el calorcillo al pasar. Un “unboxing” en audio, dije, y me reí. La sorpresa no había acabado, porque a la mañana siguiente me enseñó un vídeo. Como el libro no tenía retractilado ni caja, había grabado no un “unboxing”, sino un “unmochiling”. Se había ido al césped a leer y me mostró cómo lo sacaba de la mochila, para después realizar la representación metafórica de un encuentro. Juntando mi libro con la web cargada en su movil, había procedido a presentarme a “El d20“, blog dedicado a fantasía, ciencia ficción, juegos de mesa y rol. Y el encuentro real, los tres juntos, fue después un verdadero placer.

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Más anécdotas, guiños, gestos, todos levantándome el ánimo a la par que las comisuras. Por un lado, mis compañeros más jóvenes de clase de claqué, fantasean con la portada para acabar pidiéndose los papeles protagonistas en la futura película de Kelvalad. Uno quiere ser el guerrero, otra la centaura. Una que no es ya precisamente una niña quiere un papel femenino malvado pero molón. Otra compañera, en campaña del eBook gratuito, dice que se espera a que el eBook vuelva a estar a 3€ para comprármelo. También me río cuando veo que mi profesor de inglés ha cambiado su imagen de perfil en WhatsApp, por la caricatura que le hice en la dedicatoria del libro. Y sé que me dejo algunas en el tintero, pero oye, todas ellas han sido un “unboxing” de mis sonrisas. Muchas gracias a todos.

Y por supuesto muchas gracias por ese detalle, Pablo. Tú sí que molas.

Y por supuesto muchas gracias por ese detalle, Pablo. Tú sí que molas.

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3 comentarios en ““Unboxing” de mi sonrisa

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