CdE :: Visitas Turísticas en la República de Hyariban

Crónicas de Enor

Bienvenidos a Slyndbar [Nesmid, el guía turístico]

Mmm… Así que eres un extraenori, uno de los inalcanzables. Que eres forastero salta a la vista, pero no esperaba encontrarme con uno que viniera de tan lejos. Deja que me presente. Habré nacido en un mal barrio, pero aún nos enseñan modales. Mi nombre es Nesmid y, si crees que soy un niño, probablemente sea porque soy un miongháire, o mediano, como nos llaman los humanos. Y aunque sólo tengo quince años soy más alto de lo normal. Soy el lanzador de mi equipo de jumbelgunguel del barrio.

¡Ja, ja, ja! No pongas esa cara. Ya imagino que no tienes ni puta idea de lo que te estoy hablando. Como te he dicho, entiendo algo de modales. Si me lo permites te serviré de guía y te enseñaré la ciudad. ¿Tienes dinoros? ¿No? ¿Ni siquiera ónices? Bueno, supongo que podrás pagarme de alguna otra forma.

Nesmid-Enor-Noa-Velasco-sm

Como se suele decir, «empecemos por los peludos pies». Bienvenido a Slyndbar, capital de la República de Hyariban, el país más meridional del Continente Blanco, Eylíndenor. Se podría decir que estás en la cuna de la tecnomagia, y en cierto modo os lo debemos a vosotros y al Descojone. Bueno, la mayoría de la gente lo llama así. Me refiero al Caos de Gwalathar, un cataclismo causado por los brujos hace casi doscientos años. No sé muy bien qué hicieron, pero abrieron muchas puertas que tendrían que haberse quedado cerradas y sucedió de todo. Fragmentos de nuestro mundo se intercambiaron por otros de otros mundos, como el vuestro, a lo largo de Enor. También se descojonó un poco la Urdimbre, haciendo más accesible la fuente de magia. Así que es lógico que, si a eso le añadimos lo mucho que aprendimos de vuestra tecnología, nos encontremos ahora  en la Era de la Tecnomagia. ¡Oh! ¡Atrás! Ha estado cerca… No te asustes si ves a estas personas aparecer de la nada, es otra consecuencia del Descojone. Mucha gente que vivió de lleno el desastre viaja por el tiempo y se intercambia por personas de otras épocas. Los llamamos ecos. Es una puta locura, pero te acostumbrarás.


Ahora que lo pienso…, ¿tú cómo has llegado hasta aquí? ¿«Pinchando en un enlace»? Ah, vale… Sí, he oído hablar de esas drogas que se pinchan y te transportan. Los eruditos recogieron mucha información sobre tu mundo. Pues bien, es una lástima que no hayas venido por barco, porque tenemos uno de los mejores puertos del mundo. Está muy bien protegido, con un par de muelles para los barcos civiles y uno oculto para los de la Guardia. Aunque las guerras en esta parte del continente se acabaron con el Caos de Gwalathar y la lucha de poder que le siguió, mantenemos una buena defensa. Sobre todo por los eladranoranos, los del Continente Negro. Mala gente. No suelen aventurarse hasta aquí, pero nunca se sabe.

Sin embargo, por tierra es distinto. Seguimos teniendo las murallas que rodean el centro de la ciudad, pero están siempre abiertas. No tememos una invasión por ahí. Además, la ciudad ha crecido que te cagas con la unión de las razas. Aquí viven hasta orcos. Aunque aún les dura un poco la mala fama, no tienen nada que ver con los parientes que abandonaron este continente y cruzaron hasta Eládranor, que esos sí que eran de arrancarle brazos a los elfos para rascarse la espalda. En todas partes hay algún racista. Aquí lo que más verás son humanos, elfos y enanos. Por eso los cónsules de la República son de cada una de esas razas. El arconte puede ser de cualquiera. Es elegido cada cinco años por el Senado y el puesto requiere de una serie de pruebas y méritos. Para los corregidores, que gobiernan en las distintas ciudades del país, no hacen falta, pero está mal visto que seas corregidor y no sepas ni activar una varita de riego.

El palacio del arconte está allí arriba, rodeado de los ministerios. Antiguamente era la corte del rey y su palacio. Alrededor viven muchos humanos y elfos. Los enanos se agrupan sobre todo cerca de aquella elevación y los orcos suelen vivir extramuros. Nosotros los medianos vivimos por todas partes. Somos gente simpática.
¿Y bien? ¿Qué preferirías que te enseñe? ¿Tienes alguna curiosidad especial? ¿Transporte, economía, religión, magia, defensa, leyes…? Pregúntame lo que quieras, ¡para eso me pagas! Oh, bueno… Ya trataremos esa cuestión más adelante.


No desaproveches la oportunidad de pedirle a Nesmid que te enseñe las maravillas de su ciudad o cómo funciona su mundo. Respóndele en los comentarios 🙂

Puedes leer más sobre el mundo de Enor, su funcionamiento y sus personajes en :: Crónicas de Enor

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