Escribe como si no hubiera mañana

¡Hola hermosos! ¡Este blog cumple un año! Siempre es motivo de orgullo y satisfacción ver tu blog pasar esa barrera psicológica, un meridiano que te hace echar la vista atrás y releer las primeras entradas, esnifar la ilusión que emanaban, poner cara de interesante, mirada intensa, y seguir trabajando.

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[Novela gratis]

Además, este blog nació a la par que publicaba mi primera novela “Kelvalad” en formato eBook. Así que tengo motivos para celebrar y voy a hacerlo regalando el libro electrónico durante 3 días. Aprovecha si aún no la has leído, del 3 al 5 de marzo, descargándola en Lektu y Amazon. Lo único que necesitarás es una cuenta en una de estas plataformas. Yo recomiendo Lektu, sobre todo si tu eReader no es Kindle y necesitas un ePUB. Ahí tienes varias opciones de formato, pero en Amazon tienes un AZW3/Mobi perfectamente funcional, en cualquier caso sin DRM. Para descargar de Lektu realizarías un pago social, que significa compartir en una red social que te llevas un libraco muy hermoso por tu avatar bonito. Solo pido algo a cambio por este regalo: cuando lo leas, acuérdate de dejar un comentario y tu voto. Por si no lo sabes, escribir ese libro ha sido la tarea más titánica a la que me haya enfrentado jamás, el fruto de un trabajo al que dediqué mi amor durante años. Traducido a din€uros, jamás alcanzaré una recompensa económica que haya satisfecho mis horas de imaginar, documentar, escribir, corregir y maquetar. Saber que hay gente ahí fuera que la ha disfrutado, no obstante, me pone muy contento. Esa alegría no paga mis facturas de la luz, pero inunda mi corazón de calor y me da combustible para seguir adelante. También mejora mi posicionamiento.

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Niño, eres mu pesao con tu Kelvalá, tu Kelvalá. Sigue leyendo

¿Cómo voy a educar a este blog?

Ha pasado un mes desde que escribí la primera entrada y este tiempo añade cierta perspectiva sobre lo que voy a hacer con él, cómo voy a llenarlo, qué uso voy a darle.

Empecé el blog con una idea principal en mente: necesito generar contenidos relacionados con mi novela Kelvalad que aporten mayor riqueza a su universo. Esto se extendería a mi webcomic Aevirae y todo lo que voy creando en el mundo de Enor. Facebook está bien para cubrir ciertos huecos, pero no funciona en este caso. Así que me embarqué en esta aventura de volver a crear un blog, esta vez con la etiqueta de escritor.

Siguiendo los consejos de WordPress, voy a contestar a unas preguntas que pueden resultar muy reveladoras para mí y útiles para quienes naufraguen por este espacio.

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Yo sólo quería escribir

Yo sólo quería escribir.

Hace ya casi veinte años, la aparición en casa de un viejo i486 cambió mi vida. Como hiciera mi madre antes que yo, rellenaba bosques de hojas de todo tipo de cuadernos y libretas; unas veces con dibujos, otras con historias. Mis intentos de escribir ambiciosos proyectos de forma profesional —con máquina de escribir— se veían truncados por la obligación de retornar mi herramienta, tras el toque de queda, a su inútil armario.

Pero llegó el viejo ordenador para quedarse en mi habitación y ofrecerme a cualquier hora, durante el tiempo que durase mi inspiración, la posibilidad de escribir como si no hubiera mañana. Así nació Kelvalad, la Espada Oscura.

Al principio escribí lo que se me iba ocurriendo, inspirado por cuanto leía, veía y jugaba. Escribía para mí, luego para mis amigos, hasta que me di cuenta de que estaba dando forma a algo muy grande. Empecé a tomármelo en serio, hacerlo bien y escribir para el mundo. Años más tarde terminé, y más tarde aún hice una revisión y preparé una copia impresa. La novela estaba preparada para moverse de editorial en editorial. Pero yo no.

Quería acceder al mundo editorial como ilustrador antes que como escritor, o al menos en ese orden consideraba mis posibilidades y mi profesión. Cuanto más me acercaba a las editoriales, más ajeno me sentía. Llamar a sus puertas era una tarea agotadora y minaba día a día mis ganas de hacer lo que durante tantos años había hecho con la mayor de las ilusiones.

Hace poco tiempo, las posibilidades de autopublicación me dieron el empujón que necesitaba. Revisé por última vez la novela, corregí el estilo, reescribí cientos de párrafos y dije adiós, mordiéndome el labio, a tantos otros que había escrito para homenajear momentos especiales que nadie excepto yo recordaría. Como un viajero del tiempo, conocí a mi yo del pasado y juntos terminamos Kelvalad. Él con su ilusión intacta, yo con mi madurez y un montón de gilipolleces que me hacían gracia.

Meses después, mi vieja novela está a la venta a través de Amazon y la Tienda Kindle. He esquivado la ardua tarea de pasearme por las editoriales para acabar inmerso en la ardua tarea de promocionar mi novela por todos los rincones de la red, pero al menos lo hago con ilusión. De ahí que creara la página de Facebook de Kelvalad, la cuenta de Twitter, mi página de autor de GoodReads y, finalmente, este blog que en principio no quería abrir por miedo al tiempo que me robaría.

Yo sólo quería escribir. ¿Dónde me he metido? Ni más ni menos, que en la apasionante aventura de ser escritor independiente.