¿Qué necesitas para editar tu libro?

Puede que hayas terminado de escribir un manuscrito o estés en ello. Si llevas un tiempo en esto, sabrás qué pasos debes seguir para dar por finalizada tu novela y cuáles te esperan hasta que puedas tocarla, olerla y verla en las librerías. Pero si es la primera vez que das el paso hacia la publicación (normalmente impelido por ese deseo de escribir, de escribir solamente), lo más seguro es que en este punto no tengas muy claro lo que te espera ni cómo abordarlo: lectores cero, informe de lectura, corrección de estilo y ortotipográfica, maquetación, diseño de cubierta, revisión de galeradas, etc. Algunas opcionales, otras imprescindibles, estas son algunas de las tareas que tienes por delante. Pero «vamo a calmarno»…

¡Cielos! ¡Otra autora independiente! ¿Hay algún editor en la sala?

Antes de nada, es conveniente saber qué quieres hacer con tu libro. Hay varias opciones y todas son perfectamente válidas. Las más comunes son: una pequeña edición para compartir con familiares y amigos; autopublicación en Amazon y otras plataformas independientes; o enviar el manuscrito a las editoriales.

La primera opción suele ser modesta y el autor o autora se encarga de casi todo el proceso, tal vez consiguiendo ayuda de algún conocido que le dedique una lectura o le deje el documento de Word apañao. Y puede que no necesite más. Sin embargo, el resultado suele ser pobre, ya que poco aportan las lecturas, revisiones y maquetación de conocidos en la mayoría de los casos, por no mencionar lo inapropiado que resulta hacer en Word (un procesador de textos) el trabajo de maquetación.

«Lo que envías a una editorial ha de estar no solo bien escrito, sino revisado y bien presentado como si llevara el traje de los domingos.»

Creer que una edición de andar por casa va a salir perfecta sin tener esto en cuenta es una equivocación, pero seguir el mismo proceso para las otras opciones es un error grave. Lo que envías a una editorial ha de estar no solo bien escrito, sino revisado y bien presentado como si llevara el traje de los domingos. Y si te decides por la autopublicación, además de lo anterior necesitarás que alguien lleve a cabo las fases de edición de forma profesional para que los lectores tengan en cuenta tu obra. Se pueden encontrar obras autopublicadas de igual (e incluso mayor) calidad que otras obras publicadas por editoriales, pero los autores independientes tienen que cuidar al máximo los detalles para destacar entre un mar de novedades tanto editoriales como independientes.

Aunque Marcelina tiene un libro publicado por una editorial, su amiga Susi vende más en Amazon porque es muy simpática. Marcelina sospecha que Susi no es un avestruz de verdad. Cree que es un ñandú.

A estas alturas quizá te estés preguntando: «Entonces, ¿qué tareas debería encargar?». Empezaré con la autopublicación.

Servicios editoriales para escritores independientes

Lectura profesional

Hagas lo que hagas con tu manuscrito, lo primero que deberías buscar son lectores cero o beta readers. Se encargarán de leer tu texto en una fase temprana (pero cuidada, por favor) para aportar sus puntos de vista e impresiones, pero también para señalar errores de argumento o trama, continuidad, claridad, etc. Pueden darte ideas para mejorar el texto a varios niveles, aunque por lo general harán un trabajo superficial y será conveniente contar con varios lectores y/o contratar una lectura profesional o análisis de lectura.

Como lector profesional, en esta fase realizo un híbrido entre lectura cero e informe de lectura, donde analizo la obra y sus aspectos formales y técnicos como estructura, tramas, personajes, estilo o incluso la visión comercial. Además, señalo en el documento incoherencias, fallos de continuidad, puntos fuertes y otras observaciones que ayuden al autor a mejorar el libro, enfocarlo hacia un público e incluso valorar su viabilidad. Si has contado con buenos lectores cero, puedo enfocarme exclusivamente en el análisis de lectura (lo que muchos llaman informe de lectura, aunque prefiero evitar este término para diferenciarlo de los que realizan las editoriales).

¿Creías que estaría todo perfecto y que no habría que cambiar ni una coma? Ooooh, ¡qué riquiño!

En este punto, y aunque a muchos les parezca obvio, te aviso: aquel que tenga intención de ser escritor va a tener que dejar su ego a un lado y estar abierto a las críticas. Una crítica es un juicio sobre una obra y, como tal, sea positiva o desfavorable, tiende a ser útil («Es una mierda» no es una crítica, es un desprecio. Y si en el peor de los casos fuera verdad, debería expresarse con corrección y acompañada de razones de peso). Eso no significa que haya que tenerlas todas en cuenta, pero sí hay que saber encajarlas. Solo así podemos mejorar y crecer como profesionales. Por lo general soy muy diplomático, pero si tengo algo negativo que comentar, lo comentaré. Y lo razonaré, claro está. No por minar la moral de nadie, sino porque es mi trabajo. Si estás conforme con eso y quieres que valore tu manuscrito, puedes encargarme una lectura profesional de tu obra aquí.

Corrección

«Pasamos años convencidos de que sabemos al dedillo las normas de ortografía, pero la RAE te la va a colar por algún lado tarde o temprano.»

No importa lo bien que escribas, porque de tanto ver tu propio texto vas a perder la objetividad y muchas erratas se vuelven invisibles. Pero están ahí, como ninjas. Además, escribir bien no es sinónimo de escribir con corrección. Así que recomiendo de nuevo darle a tu ego un billete de 5 € y que vaya a comprarse algo al quiosco de la esquina. Porque pasamos años convencidos de que sabemos al dedillo las normas de ortografía, pero la RAE te la va a colar por algún lado tarde o temprano. Seguramente estés al tanto de que se ha eliminado la tilde diacrítica de solo o de los determinantes demostrativos, pero a lo mejor sigues usando esa curiosa tilde en la o entre cifras. También es posible que, de tanto oírlo, llegues a considerar que de motu propio está bien dicho, que en base a es correctísimo o que un uso no leísta te parece loísmo. Por no hablar de los signos ortográficos en diálogos, citas o abreviaturas. ¡Rayos!, ¿sabes que lo adecuado es poner un espacio fino de no separación entre una cifra y un símbolo de euro o de grado? Pues si no eres corrector, no tendrías por qué. Porque para eso estamos. 🙂 (incluso para saber que tengo que poner el punto antes de ese emoticono, aunque en la intimidad no lo haga… :P).

En cuanto a qué corrección necesitas, te diría que las dos: de estilo y ortotipográfica. Y si tuvieses que quedarte solo con una, al menos la segunda: puedes tener un estilo torpe, pero lo que no se suele perdonar es cuando cometes atrocidades ortográficas. Aunque si tus textos están plagados de errores de este tipo, es más que probable que también pida a gritos una mejora de estilo. Si eres escritor novel, seguro que es el caso.

Cuando te despides con un «Haber si nos vemos».

Cuando tu manuscrito haya pasado por varias manos y haya vuelto a ti, todavía tendrás que realizar varios cambios. Una vez lo hayas dado por finalizado será el momento de enviarlo a un corrector. Lo mejor es encargar ambas correcciones juntas, no solo porque tu manuscrito quedará mucho más profesional, sino porque saldrá más económico. Como corrector, no es lo mismo trabajar en un texto nuevo que en uno que ya he revisado antes. Eso no significa que vaya a corregirlo todo de una pasada, ya que reviso el texto varias veces. Una vez he revisado la gramática, el vocabulario, las repeticiones, el abuso de elementos empobrecedores del lenguaje y otros vicios (estilo), me aseguro de que no hay faltas de ortografía, de puntuación o erratas; miro con lupa mayúsculas, tildes, espacios y signos ortográficos como rayas de diálogo o puntos suspensivos; unifico el uso de la diacrisis o formatos empleados (ortotipográfica). Si además lo maqueto, tendré en cuenta otros aspectos como la paginación, el control de viudas y huérfanas, el sangrado de los párrafos, etc.

Si quieres encargarme la corrección de tu texto, contacta conmigo aquí. El presupuesto tendrá en cuenta el tipo de corrección y la extensión en número de matrices (usa la herramienta «Contar palabras» y mira el número de caracteres con espacios). Para afinar, te pediré una muestra para valorar si requerirá más intervención o menos.

Maquetación

¿Te acuerdas cuando dije que maquetar en Word es inapropiado? Tal vez te preguntes por qué, si es el programa «para hacer cosas de escribir». Sí, sirve para escribir y tiene herramientas para controlar viudas y huérfanas, sangrías y paginación, pero no es una herramienta de maquetación y, como tal, no tiene capacidad para lograr un buen resultado y ni siquiera es confiable para un resultado pobre. Para empezar, porque el mismo documento puede verse de forma distinta según lo abras en versiones diferentes del mismo programa. Has invertido horas y horas para que esa línea no se quede viuda al inicio de una página par, pero al abrir el documento en otro ordenador, resulta que esa línea no solo aparece en otra página, sino que ahora se ven los espacios que añadiste a mano entre líneas.

No me hagáis hablar de manejar imágenes en Word…

En cambio, Word es más que suficiente para preparar un libro antes de convertirlo en eBook. Al fin y al cabo, en un libro digital no se tienen en cuenta la mayoría de inconvenientes o normas de la maquetación tradicional y funciona como una página web porque está basado en HTML & CSS.

Para maquetar un libro destinado a imprenta (o a impresión bajo demanda), no obstante, hay que contar con herramientas apropiadas como InDesign. Si sabes manejar el programa, lograrás un archivo mejor preparado que con un procesador de texto. Aun así, de la misma manera que conocer el funcionamiento de la Thermomix® no te hace cocinero, manejar el programa no significa saber maquetar. Hacen falta estudios y años de trabajo para saber qué cuerpo de letra funciona en determinados formatos, qué interletrado es aceptable y cuál no, cuándo aplicar espacios irrompibles, qué tipografías usar juntas, cuáles nunca (Comic Sans), etc.

En serio, no uséis la Comic Sans.

Si no te preocupa demasiado la edición de tu libro porque más que venderlo quieres que te lea gente cercana, esta fase la podrás cubrir con nociones básicas y no necesitarás una maquetación profesional. Se puede hacer perfectamente con Scribus, un programa gratuito de maquetación (Licencia Pública General de GNU). Incluso, a regañadientes, puedes probar con Word o Writer (de OpenOffice y LibreOffice, suites ofimáticas gratuitas) y que salga lo que tenga que salir. Lo importante es exportar al final un documento PDF que se verá igual en todas partes y lo que se ve es lo que se imprime (si está bien hecho). También puedes preguntarme y buscaremos soluciones económicas.

«De la misma manera que conocer el funcionamiento de la Thermomix® no te hace cocinero, manejar InDesign no significa saber maquetar

Pero si quieres subirlo a Amazon para vender mediante print on demand (impresión bajo demanda), deberías dejar tu libro en buenas manos. Contacta conmigo aquí y valoraremos juntos las opciones para que quede un libro con el que los lectores querrán casarse. En este proceso llevo a cabo también algunas correcciones ortotipográficas y podrás revisar la maqueta antes de darlo por terminado.

Diseño de cubierta

Lo que mucha gente llama portada (ojo cuidao, porque en imprenta se llama así a una de las páginas iniciales) no entra en el presupuesto de la maquetación. Este servicio se hace aparte y luego es incorporado a la maqueta en la recta final. Dependiendo de qué libro hayas escrito, necesitarás distintas soluciones. Por ejemplo, si es una novela juvenil de fantasía tradicional, lo mejor es buscar un ilustrador que tenga buen dominio de la figura humana, que sepa pintar armaduras y espadas, criaturas mitológicas y que haga fondos espectaculares. Si es una novela negra adulta, o un ilustrador realista o un fotógrafo que pueda captar el ambiente oscuro y decadente. Una solución económica suele ser rastrear las páginas con fotos de stock o libres de derechos, aunque verás las mismas imágenes en las cubiertas de cien libros distintos. Hay diseñadores/ilustradores que pueden retocar las fotos para adaptarlas a tu libro y lograr así una buena diferencia con el resto. Hagas lo que hagas, asegúrate de que el resultado va a ser llamativo y profesional, porque la gente dice que no hay que juzgar un libro por su portada, pero lo hace. Y es una de las principales características que llevan a los lectores a comprar un libro.

Recuerda: llamativo Y profesional. A menos que tu rollo sea precisamente la chunguez.

Lo más habitual es que el mismo profesional que te proporciona la imagen para la cubierta se encargue además de diseñarla. Esto es, básicamente, agregar el título y tu nombre o seudónimo. Puede parecer una tontería, pero la elección de la tipografía, diseñarla ex profeso, aplicarle efectos y ubicarlo todo no es tan fácil como parece. Al menos hacerlo BIEN. La cubierta que he puesto arriba no solo es horrible por ese collage atroz.

Como diseñador/ilustrador hago ilustraciones, fotomontajes y diseño cubiertas, pero mi estilo no tiene por qué adecuarse a tus necesidades, y aquí es importante que dediques tiempo a encontrar el profesional más adecuado. Estos son ejemplos de lo que yo hago:

Si tu princesa está en otro castillo, tengo en Twitter una lista con algunas de las mejores portadistas (mujeres por goleada). Pinchad en «Miembros». Suelen tener un enlace al portafolio en su perfil donde podréis echar un vistazo y maravillaros con lo que hacen. Si mi estilo te convence para tu libro, ya sabes que puedes contactarme aquí. ^_^

Pues básicamente esto es lo que necesitas. Por supuesto, después vendrían tareas de promoción, redes sociales, blog y demás, pero para eso hay profesionales que podrán ayudarte mejor. Yo seguiré hablándote de la edición y los procesos a través de los cuales se mueven los libros antes de cobrar forma. Y ahora…

Servicios editoriales antes de enviar a editoriales

De lo dicho anteriormente, te recomiendo encarecidamente que busques lectores cero. Además, invertir en un análisis de lectura te puede ayudar no solo a preparar un buen manuscrito, sino también a orientar tu búsqueda de público objetivo y editoriales.

La corrección es también una buena inversión por dos motivos: aunque la editorial suele realizar su propia corrección sobre las obras, primero tienen que seleccionar tu manuscrito… y los errores se pagan; por otro lado, cada vez es más frecuente leer libros en los que las editoriales no han invertido suficientes recursos en este sentido y encontramos numerosas erratas. Si eres un escritor novel, la corrección de estilo es más importante aún si quieres enviar el manuscrito a una editorial, ya que empiezas con la desventaja de ser primerizo y, muy probablemente, desconocido. ¿Es imprescindible contratar una corrección? No, pero si quieres que una editorial se fije en ti, será más fácil con un texto correcto. Claro que también pueden fijarse en ti si no aciertas ni una tilde, pero no es lo que buscas.

Como anécdota, hace unos meses me pidieron una corrección enfocada sobre todo en las comas. Ah, las comas, esas pequeñas hijas de… Bueno, pues era para un manuscrito que iba a publicarse este año, pero la autora confió en mí antes que en la corrección que fuera a pasar la editorial. Y yo que, por un lado, me alegro. No os voy a engañar. 🙂

En cuanto a maquetación y diseño de cubierta, olvidaos de esto por completo. Esto sí que es trabajo de la editorial en su totalidad (aunque cuenten con vosotros, que no tiene por qué) y no sirve de nada que lo hagáis vosotros. Aunque si os apetece hacer un dibujo o poner una foto para acompañar el manuscrito, ¡adelante! Y claro que hay que entregar el manuscrito bien presentado (incluso algunas editoriales piden que sea con Times New Roman de cuerpo 12, interlineado de 1,5 y justificado, por ejemplo), pero no malgastéis recursos en esto. Es preferible hacerlo en la preparación de la propuesta editorial.

—No, no, no. Dibuja los robores con motosierras y machinguns. Fua, esta portada se la ponen seguro los de la editorial. ¡Pero pinta más sangre, Manuela!
—No me queda rojo, papá.
—Pues echa fucsia. ¡Qué poco proactiva eres, chica!
—Papá, hoy también he tenido pesadillas…
Propuesta editorial

Si creías que bastaba con enviar el manuscrito a quemarropa a las editoriales, vuelve a la tercera foto de esta entrada. Aunque parezca obvio, antes de enviar nada tienes que saber a qué editoriales les puede interesar tu obra, leer sus directrices (si aceptan manuscritos, de qué tipo y cómo los quieren) y preparar una propuesta editorial. Y una carta de presentación, claro.

Pero vamos a la propuesta. Voy a atajar: no existe un modelo de propuesta editorial único y efectivo al 100 %. Lo que le interesa a un editor no tiene por qué ser lo mismo que a otro. Unos querrán que incluyas un resumen argumental destripando todo lo que ocurre y otros no. Sí hay ciertos elementos imprescindibles en toda propuesta editorial, como la sinopsis y tu biografía. También son relevantes tus notas sobre los personajes, el público objetivo, títulos similares, por qué merece la pena publicar tu libro, etc.

«Antes de enviar nada, tienes que saber a qué editoriales les puede interesar tu obra, leer sus directrices y preparar una propuesta editorial

No voy a decir aquí cómo hacer una propuesta editorial, no quiero extenderme más. Y aunque puedes consultarme para hacerla o revisarla, es un trabajo que recomiendo que hagas tú. Sobre todo porque eres una de las mejores personas que encontrarás para hablar de tu obra, y más si te dedicas a la escritura. Claro que hablar de tu obra suele ser muy difícil, pero no hay nadie más familiarizado con las tramas y los personajes. Además, deberías contar con los aportes de tus lectores cero, ya que ellos te habrán dado nuevas perspectivas y lo habrán relacionado con otros libros o autores. Además, la propuesta editorial no necesita maquetación profesional y se puede enviar en un documento de Word.

Aun así, yo recomiendo una propuesta editorial elegante o atractiva, bien maquetada en PDF, que demuestre que apuestas por tu obra. Busca imágenes que puedan servir para presentar tus personajes y aprovecha los recursos que puedas. Presta atención a los detalles y revisa bien tu texto. Yo no solo corrijo novelas; también me encargo de relatos y textos cortos. Si quieres que te ayude a presentar una propuesta editorial potente, o si tienes alguna duda en general, ya sabes dónde contactarme…: aquí.

Una muestra de mi última propuesta editorial.

Estoy seguro de que ya te haces una idea de lo que tienes por delante. Ahora, ¡pasito a pasito y buena letra! Como habrás podido ver, un manuscrito pasa por un montón de procesos hasta que llega a tus manos y lo disfrutas en tu sillón favorito. ¿Verdad que los libros pueden tener una vida y una historia interesantísimas no solo después de comprarlos, sino también antes?


Muchas veces mi trabajo consiste en asesoramiento, una consulta rápida o ayuda con cuestiones bastante aleatorias. Me gusta echar una mano y mientras tenga la posibilidad, lo haré con gusto. Si algo de lo que escribo o hago te resulta útil, y si te lo puedes permitir, aprecio mucho que me inviten a un café:

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Escribir Con Depresión

¡Ah, la melancolía! ¡Qué bonita!, ¿verdad? Nada como pasear por el fango para elevar el espíritu artístico de pintores, escritores y otros bichos raros. Quien escribió este haiku orco estaba rebozado de melancolía en un acantilado frente a un espeso mar de niebla:

En la batalla

sangre y lodo se mezclan,

llueven los cuerpos.

Pero no nos engañemos. Aunque la poesía orca rima en acojonante en los impares, el orco más zen de la aldea no estaba deprimido ni mucho menos. Y es que la gente aún tiene tendencia a pensar que melancolía y depresión son lo mismo o, peor aún, que una persona deprimida solo está de bajona. Ya es hora de que hablemos con claridad y sin tapujos de esto.

Esta entrada está escrita desde los entresijos y gallinejas. Directamente de mi patata a la tuya. Sé que es un tema impopular y que, en esta sociedad del postureo donde lo importante es restregar los éxitos y ocultar el resto del iceberg de mierda que constituye nuestra vida, la gente rehuye cualquier persona o publicación que contradiga los mandamientos de los gurús motivacionales. Tranquilos, la depresión no es contagiosa. No pasa nada. Es una enfermedad, sí, pero solo se trata de un trastorno mental que afecta en algún momento a una quinta parte de la población. Sin embargo, padecerla trastoca a una persona a muchos niveles y es importante que aprendamos a convivir con ella, entenderla y, sobre todo, comprender a quienes la padecen.

Hugging a Cactus by Chocoreaper

Ayudar a alguien con depresión puede hacerte daño a veces, pero ¡eh!, lo importante es la actitud.

Lo primero es que la depresión está muy relacionada con el sistema inmunológico, con problemas de estómago y sueño, inflamación crónica, baja autoestima y dificultad para relacionarse. Además supone vivir constantemente con miedos que los demás consideran ridículos, pero para el paciente son muy reales. Esto se traduce en cansancio y debilidad para enfrentarse a las tareas más tontas y sencillas como ir a la compra, asistir a un evento, hacer la comida, etc. Incluso las que te gustan, como por ejemplo escribir. Imagina que te vas a la cama y que, en lugar de dormir plácidamente tras contar una docena de ovejas, cuentas uno a uno todos tus traumas y le das vueltas a lo que hiciste o dejaste de hacer desde que ibas al instituto. Al cabo de un rato pones la mente en blanco, respiras y vuelta a empezar. Luego duermes regumal y te levantas como si hubieras corrido una maratón marcha atrás. Bien, ahora busca una razón para levantarte y hacer todas esas cosas que ni siquiera son fáciles para alguien que se levanta como un perrete feliz y desayuna en su taza de Mr. Wonderful.  Imagina que nada más levantarte llega una criatura entre cuñado y Gollum y se sube a tu chepa. El bicho se dedica desde ese momento a comerte la cabeza como si te estuviera vendiendo fibra y línea telefónica, pero su discurso consiste en destruirte psicológicamente: “No vales nada; ¿a quién le interesa tu opinión?; das pena; no serás capaz de lograrlo; no vayas a esa fiesta; es inútil, ¿por qué lo intentas?; ¿y si, en lugar de cortar el cable rojo y desactivar esa bomba, nos vamos a la cama?”. A veces conseguirá hablar por ti y nadie se dará cuenta. Tras varios meses suplantando tu identidad, el Gollum cuñado se habrá nutrido de tu fuerza vital, se habrá puesto paquidermo y tú estarás realmente jodido. Sigue leyendo

Igualdad de Género en Mundos de Fantasía

“Ni machismo ni feminismo: ¡igualdad!”

Si esta es tu frase estrella, creo que deberías volver más tarde. Tómate tu tiempo.

No voy a hablar de lo que es el feminismo. No soy quién para hacerlo y a estas alturas me temo que quedan más pollaviejas que ignorantes. Sin embargo, no descarto crear un contenido mínimamente didáctico. Al fin y al cabo, en parte voy a hablar de lo que he aprendido. Y, tal vez, lo más importante es que no quiero que exista el feminismo. Sí. Has leído bien y creo que tengo buenas razones para ello. Me explico más abajo.

El pasado 8 de marzo fue la huelga feminista por el Día Internacional de la Mujer. Las imágenes hablaron por sí solas, fue un día increíble y quiero creer que ha sido el primero de algo mucho mayor, como una nueva etapa más radiante para nuestra sociedad.

Sin embargo, esto no es un clamor espontáneo, sino el resultado de una lucha constante. Hace diez años todos éramos un poco más machistas, quisiéramos o no; lo supiéramos o no. Siempre me he creído justo, que veía más allá de las apariencias al juzgar y que era inclusivo de palabra y acción. En efecto: en realidad era un ingenuo. Pero ¡eh!, la actitud era buena. Y en estos años he aprendido mucho gracias a eso y a toda la visibilidad que ha ido logrando el feminismo, que se ha hecho oír más claro y más fuerte que el ruido constante de sus detractores. También he aprendido a escuchar antes de entrar en el clásico “not all men” y, aunque puedo decir con alivio que no he caído en la mayoría de errores de quien no se cree machista, a día de hoy me avergüenzo de muchas de las cosas que he dicho o hecho en el pasado. Sin embargo, me alegro de todo lo que he aprendido y de que la sociedad evolucione. Y, por supuesto, esa evolución se ha ido reflejando en mi trabajo.

Cuando empecé a escribir Kelvalad era 1996 y, como adolescente, mi mundo era bastante nabocrático. ¿Resultado? Una novela de fantasía épica que pretendía jugar a algo distinto y que sin embargo cayó en trampas comunes. Cuando la publiqué en 2015 y lo anuncié en clase de baile, una niña estaba emocionada y, entre saltitos, me preguntaba: “¿Quién puedo ser?”, a lo que se unió otra compañera. Solo había un personaje femenino destacable. Se me cayó el alma a los pies.

Lorindán es una centaura que lleva una teta al aire. Lo hice para normalizar el nudismo entre los centauros. Por eso, y porque era un adolescente pajillero.

 

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6 Trucos Para Elegir El Nombre De Tus Personajes


—Me llamo Agapito García. Tú mataste a mi padre. Prepárate a… ¡Eh, no te rías! Mira, ¿sabes qué? Que me alegro. Hay que ser muy cabrón para llamarle Agapito a tu hijo.

¿Os imagináis esta escena si Íñigo no hubiera tenido un nombre tan sonoro? Probablemente no habría sido tan recordada, imitada y parodiada. Como veis, un buen nombre es de por sí una herramienta de marketing excelente. Nombres con los que se te llena la boca como Aragorn, Hermione Granger o Harry Potter (y hablando de llenar la boca, no lo pronuncies mientras comes); melodiosos como Marty McFly, Katniss Everdeen, Lisbeth Salander o Tyrion Lannister; con personalidad como Jack Sparrow, Sarah Connor o Imperator Furiosa. Joder, Imperator Furiosa es uno de los nombres más brutales que he oído en mi vida. Puedes soltar una ristra con prestancia como Daenerys Targaryen de la Tormenta… o Máximo Décimo Meridio; o puede ser rápido y directo, como Neo o Eowyn; puede provocar temor como Voldemort o Darth Vader; o incluso sonar un poco a chiste, como Trinity, la Trini, Trinity-taun-taun-taun…; y no nos olvidemos de los lugares: apuesto a que prefieres pasar las vacaciones en Rivendel antes que en Mordor.

Elegir un buen nombre para un protagonista no es una tarea sencilla y doy por hecho que le dedicaréis el tiempo que se merece. A cambio, a la hora de elegirlo para personajes secundarios o lugares llegamos a veces agotados y los pobres sufren las consecuencias. Por eso hoy voy a compartir algunos trucos para elegir nombres, en especial en mundos de fantasía.
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Los 5 errores más comunes que impiden desarrollar la creatividad

Hoja en blanco. Bloqueo de escritor. Pizza con fresas.

Es posible que hayas sentido un estremecimiento. No pasa nada, es normal. A menos que hayas probado la pizza con fresas. Entonces corre al baño y reza por tu alma, porque tu cuerpo ya está perdido. Pero volvamos al tema… Seguramente en algún momento has tenido que enfrentarte al síndrome de la hoja en blanco, esa parálisis creativa que puede incluso hacer que te cuestiones tu vida: “¿Por qué me habré hecho artista, si no me sale nada?”, “¿Tenemos un número limitado de ideas y he acabado con las mías?” o “Joder, en mi cabeza sonaba genial…”. Bueno, estoy seguro de que ya sabes de qué hablo. Los bloqueos creativos son los ejemplos más característicos cuando estamos poco inspirados, pero existen unos cuantos errores que pueden estar lastrando tu capacidad creadora.

Por supuesto, también existen numerosas técnicas y ejercicios que ayudan a estimular la imaginación (y más adelante iré compartiendo algunos de estos trucos), pero ahora no voy a hablar de cómo sortear una crisis puntual, sino de cómo evitar que suceda y mantener unas prácticas que nos permitan liberar nuestro potencial.

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Porque todo es más épico cuando te quitas unos lastres de 5 toneladas

Estos son los errores más comunes:

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¿Cómo ser más creativo?

Para desarrollar cualquier actividad o mejorar una capacidad no existen métodos mágicos instantáneos como introducir un programa en tu cerebro y decir que ya sabes kung fu.

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Sí, es cierto que puedes aprender mucha teoría hasta el punto de petarte la almendra, pero por lo general todo va ligado a la práctica y la repetición. En el caso de las artes marciales o el baile puedes conocer al dedillo los movimientos y, aún así, tu cuerpo necesita realizarlos miles de veces hasta desarrollar la memoria corporal por la que saldrán solos y perfectamente ejecutados.

Así que para desarrollar la creatividad hay que practicarla y ser constantes. Y, como sucede en la inmersión de cualquier actividad, lo ideal es llegar a ese punto en el que se fusiona de forma natural con tu vida y forma parte de ti. Además, buenas noticias: es mucho más fácil que integrar en tu vida las artes marciales (a menos que tengas por costumbre cabrear a todos los dojos de la ciudad o seas Jackie Chan y conviertas en un espectáculo hasta atarte los zapatos). ¿Conoces esa extraña sensación cuando te haces daño en una pierna, tienes que andar con muletas y de pronto parece que todo el mundo a tu alrededor va escayolado o lesionado? ¿O que surge el tema del embarazo y ves niños por todas partes? Bueno, pues igual no se trata de obsesionarse con el tema, pero tendrás mucho ganado si a lo largo del día te topas con fragmentos de información que activen tu imaginación y dedicas un tiempo a idear historias o jugar con ellos de forma consciente. Puntos extra para quien haya pensado en vacas u ovejas cuando he dicho “mucho ganado”.

La mente creativa se caracteriza por ser especialmente abierta e inconformista. Si no desestimamos muchas de las ideas que se dan por absolutas o únicas, no innovaríamos. Aceptaríamos las cosas como son y nos quedaríamos haciendo siempre lo mismo. Por eso, el primer paso es romper con lo establecido, cuestionarlo todo, añadir un “¿Y si…?” a cada situación y evitar los prejuicios. No estoy diciendo que lo mandes todo a la mierda y escribas un manifiesto anarquista. Además, los prejuicios no son malos per se. Al igual que sucede con muchos tópicos e ideas socialmente aceptadas, nos hacen la vida más fácil a nivel superficial para no bloquearnos pensando cada posibilidad y acabar siendo incapaces de decidir. Pero quedarnos en la superficie de las cosas es, cuanto menos, descuidado y perezoso. Y un buen escritor no puede ser ninguna de estas dos cosas.

Los que me conocen saben que casi siempre llevo puestos en cada pie un calcetín de distinto color. Los que lo descubren se asombran y yo me asombro de que se asombren. ¿Que por qué lo hago? ¿Por qué no? ¿Por qué someterse a la tiranía de la simetría con la ropa interior? ¿O por qué perder el tiempo juntando calcetines que, una vez puestos, no eres capaz de distinguir si son diferentes o no? Vale, igual también es porque soy descuidado y perezoso, pero no se lo digáis a nadie. Vivo mucho más feliz desde que lo hago. Lo importante es ese “¿Por qué no?” nacido de cuestionarme todo. Y, créeme, si pretendes crear mundos que no sean calcos del que has conocido, vas a tener que preguntarte constantemente qué habría sucedido si la gente hubiera hecho o dejado de hacer lo que hacemos nosotros.

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Aprende a desarrollar tu creatividad en la escritura

La creatividad es una facultad imprescindible en la escritura, tanto para elaborar la idea principal de un relato como para dotar de vida a una novela con sus detalles, sus diálogos, sus personajes… Pero también es una herramienta muy poderosa cuando tenemos que lidiar con el legendario bloqueo o solucionar muchos de los problemas que nos paralizan, nos roban el tiempo o la energía.
La creatividad es un músculo y, como tal, puede entrenarse.
Hola, me llamo Noa y voy a ser tu entrenador personal.

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“¡Quiero diez usos alternativos para un ladrillo!”

¿Crees que tú no puedes ser creativo? ¿Que eres un tirillas de la imaginación?

Existe una desafortunada creencia que dice que la creatividad es un don que solo tiene cierto tipo de personas. Además, lo más probable es que la primera imagen que te venga a la cabeza al escucharlo sea la de un artista excéntrico con el que tus padres nunca querrían que te casaras. Lo siento si te vuelo la cabeza con esta revelación, pero todos somos creativos. Si tú también eres un ser humano como yo, entonces también eres creativo, porque es una capacidad que todos compartimos. Y te voy a contar por qué.

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