6 Trucos Para Elegir El Nombre De Tus Personajes


—Me llamo Agapito García. Tú mataste a mi padre. Prepárate a… ¡Eh, no te rías! Mira, ¿sabes qué? Que me alegro. Hay que ser muy cabrón para llamarle Agapito a tu hijo.

¿Os imagináis esta escena si Íñigo no hubiera tenido un nombre tan sonoro? Probablemente no habría sido tan recordada, imitada y parodiada. Como veis, un buen nombre es de por sí una herramienta de marketing excelente. Nombres con los que se te llena la boca como Aragorn, Hermione Granger o Harry Potter (y hablando de llenar la boca, no lo pronuncies mientras comes); melodiosos como Marty McFly, Katniss Everdeen, Lisbeth Salander o Tyrion Lannister; con personalidad como Jack Sparrow, Sarah Connor o Imperator Furiosa. Joder, Imperator Furiosa es uno de los nombres más brutales que he oído en mi vida. Puedes soltar una ristra con prestancia como Daenerys Targaryen de la Tormenta… o Máximo Décimo Meridio; o puede ser rápido y directo, como Neo o Eowyn; puede provocar temor como Voldemort o Darth Vader; o incluso sonar un poco a chiste, como Trinity, la Trini, Trinity-taun-taun-taun…; y no nos olvidemos de los lugares: apuesto a que prefieres pasar las vacaciones en Rivendel antes que en Mordor.

Elegir un buen nombre para un protagonista no es una tarea sencilla y doy por hecho que le dedicaréis el tiempo que se merece. A cambio, a la hora de elegirlo para personajes secundarios o lugares llegamos a veces agotados y los pobres sufren las consecuencias. Por eso hoy voy a compartir algunos trucos para elegir nombres, en especial en mundos de fantasía.

 

1. Un sonido acorde

Si eres una persona intuitiva tienes mucho ganado. Y no me refiero a vacas. Al igual que sucede con los colores, existe una psicología asociada al sonido por la que relacionamos sensaciones o emociones. Sin llegar al neuromarketing y el sensory branding que estudia el impacto en los consumidores del sonido de una galleta al crujir, a lo que me refiero es que un nombre puede tener una personalidad más concreta según sus fonemas y su sonoridad.

Si os fijáis en los nombres de los malos (no me gusta usar villanos porque no sé de primera mano si la gente con villas era mala per se), de orcos o de guerreros, advertiréis que muchos de ellos, sobre todo si son crueles o brutos, llevan alguna r. Recordáis que mencioné a Aragorn, Voldemort y Darth Vader, ¿verdad? Añadid a Scar, orcos como Roghar, tipos de orcos como Uruk-hai… Puede ser algo accidental, pero los nombres con r son especialmente sonoros para agregar fuerza. Se relaciona con el gruñido, lo agresivo, lo brutal, lo cruel… ¿Os habéis dado cuenta de que estas palabras también llevan r? Eso no significa que si no añades una te vaya a quedar un nombre flojo. Conan, William Wallace o Atila acojonan bastante sin ellas.

Y luego está Twoflower. “¡Po-ta-toes!”

Pero veis por dónde voy. De la misma manera que ciertos sonidos añaden rudeza, otros pueden añadir un toque de exotismo, misterio, desagrado, confianza, etc. No soy un experto en la materia, pero puedes analizar palabras que te provoquen estos sentimientos y buscar sonidos en común. Aunque utilices otros trucos para elegir nombres, os recomiendo tener este siempre en cuenta.

Por otro lado, un  sonido característico o la musicalidad del nombre puede ser importante para ubicar un personaje o un lugar, relacionándolo con los países y sus idiomas. Takeshi Kovacs nos está indicando desde el principio que tiene orígenes japoneses y de Europa del Este y, además, es un nombre que rompe el baremo de molar. En mundos de fantasía, nombres como Drizzt do’Urden nos indican, por lo general, que estamos en otro mundo y que tratamos con alguien de lo más exótico. Esto se vuelve más sencillo y natural cuando nuestros personajes pertenecen a algún lugar similar a otro existente y llevamos a cabo una buena labor de documentación. Si por ejemplo tenemos un personaje inspirado en una cultura árabe o hindú, a nadie se le ocurre llamarlo Paco o Gloria.

 

2. Generadores y listas de nombres

Esto es un clásico y no soy el primero en decirlo. Aun sin tener hijos, seguro que alguna vez habéis usado algún portal de nombres o apellidos, ya sea por curiosidad sobre los nuestros o para nominar a alguien. Para las listas existen muchas páginas y no voy a recomendar ninguna en concreto, pero por lo general os vais a encontrar con listados alfabéticos con significados y orígenes. Para personajes realistas o de fantasía blandita pueden servir perfectamente, aunque tienen una pega: no siempre se ponen de acuerdo. A veces verás información diferente o contradictoria entre unos sitios y otros. No te fíes de la primera que veas para los significados si eso es lo que buscas. Además, tienen tendencia a decirte solo lo positivo, pero no incluyen si, por ejemplo, fue el nombre de algún dios de la muerte o la chunguez (Baal puede ser un dios de la lluvia, pero también un demonio rey del Infierno). Y si lo que quieres son nombres rarunos e impronunciables de fantasía, existen también varias opciones como los generadores de Mundos Cúbicos, Fantasy Name Generators o Nombres de Fantasía.

En cuanto a los generadores de nombres, yo tiro muchas veces del que incorpora Scrivener y es muy cómodo. Puedes elegir sexo y origen, indicar el número de apellidos, limitar las iniciales y crear una lista con los que más te gusten. Sin embargo, al igual que sucede con los sitios web, os recomiendo que no aceptéis los resultados de forma incondicional: muchos de los nombres no son precisos y están mal escritos o no son exactamente como los ponen. Tal vez provienen de personajes literarios de hasta 500 años de antigüedad, pero por lo general suelo alterar muchos de estos nombres y apellidos y adaptarlos a mis gustos. ACTUALIZO con un aporte de Alvin Mint: generador de personajes bastante interesante.

 

3. Traductor de Google

He descubierto que no soy el único que hace esto y debo admitir que me lo paso tan bien que a veces se me va el santo al cielo y pierdo demasiado tiempo trasteando con los diferentes idiomas. Sin embargo, es una herramienta de lo más interesante para generar nombres si quieres que tengan algún significado o que suenen de una determinada manera, tal y como decía al final del primer punto. Por supuesto, no podemos fiarnos de esta herramienta si es importante que el nombre tenga un significado concreto.

El mítico hierro chulo.

Pero la gracia de usar el traductor está en convertir a un idioma extraño que encaje con el origen de nuestro personaje. Por ejemplo, puedo crear una raza de hombres pájaro que vivan en un desierto y no tengo ni idea de qué nombres ponerles. Para mantener la coherencia puedes escoger un idioma (o varios que compartan raíces) y echar un rato majo escribiendo adjetivos o sustantivos. He seleccionado azerí y mi protagonista podría llamarse Mevh. ¿Por qué? Pues porque me he imaginado a esta mujer pájaro apareciendo de la nada para salvar a un grupo de hombres jerbo viajeros atacados por los áspides, que le preguntan quién es. Mevh es más o menos lo que pone en el traductor cuando escribes “tu ruina”. Y hay pocas respuestas más épicas que esa cuando una banda de malincuentes te pregunta quién eres. El jefe de los áspides puede llamarse Hamsiuzu, porque es cutre y feo y se parece al significado de “cara anchoa”. He pensado que puede tener el típico esbirro lameculos, así que he jugado un poco y el traductor me muestra “yalamaq” como significado de lamer. Le doy una vuelta porque no quiero usar la palabra tal cual y le pongo Yamalaq. Para terminar, nuestra protagonista necesita un aliado, por ejemplo un pequeño fénec volador. Lo primero que se me ocurre es probar con “amigo fiel” y el resultado es “sadiq dostum”. Como es impronunciable y suena un poco a sádico, lo acorto como Sadim y ya lo tengo.

Como veis, las posibilidades son tremendas. Para nombres feéricos puedes probar a jugar con el irlandés o el gaélico escocés. O lenguas germánicas para los enanos. En Soga de seda y magia usé este sistema para el término que los medianos emplean para llamarse a sí mismos y para el nombre de un juego de mesa.

 

4. Anagramas

Como habéis visto, aunque utilice ciertas herramientas o trucos, al final suelo variarlo a mi gusto. Para eso puedo comerme letras, cambiarlas por otras o alterar el orden. Los anagramas son una posibilidad que, si no se hace de forma evidente y masiva, puede ayudarte mucho con los nombres. Hasta hace un par de años utilizaba de vez en cuando un generador de anagramas que te ofrecía todas las variantes a partir de una o más palabras. Cuando me planteé emplear un seudónimo para escribir, lo primero que hice fue mirar con él los anagramas de mi nombre. No sé si la página desapareció, pero por desgracia no he vuelto a encontrarla y ahora todos los que he visto te muestran resultados de diccionario. Y eso para nombres no sirve (si alguien conoce una buena página, le agradecería que la compartiera en los comentarios).

Los anagramas se pueden utilizar con otros sistemas, como buscar una musicalidad o emplear conceptos y alterarlos. Por ejemplo, sigamos en el desierto y viajemos al palacio del emperador cocodrilo. La gente muere, el precio del trigo se dispara, las reservas de agua se agotan. Es un monarca absoluto y su imperio se empobrece, así que el nombre de Nulet Sin Renui me parece excelente, sobre todo porque con sus letras puedes decir “eres un inútil” y nadie tiene por qué enterarse.

Existe una variante de este sistema que consiste en invertir el orden de las letras. Esto no suele dar buenos resultados y lo he usado por razones concretas. El panteón de Enor está compuesto de dioses luminosos y sus reflejos oscuros, así que por ejemplo tengo los dioses Lorian y Nairol. Sin embargo, como siempre, modifiqué algunas letras para mejorar la mayoría de los nombres: Onite y Etión, Silva y Alvis, Rendel y Lender. Al margen de este ejemplo, he usado nombres con este sistema y poca gente se ha dado cuenta, pero no lo recomiendo a menos que no solo no te importe que alguien detecte el truco, sino que lo estés deseando. No es solo que en Kelvalad llegara a poner un nombre tan ridículo como Nòmisnod, es que por si fuera poco invertí la tilde. Juro que hasta la fecha nadie me ha pagado por la publicidad subliminal. Ahora imaginemos un emisario del emperador… Alguien que recorra distancias, volar, faraones, Egipto… Vale, veamos qué sale con “escarabajo volador”: rodalov ojabaracse. Como veis, es bastante feo. Con unos retoques tengo a Ojaba Rodal, que si bien no suena muy coherente con el resto de nombres, al menos ya parece más nombre de algo.

 

5. Nombres temáticos

Un amigo me preguntó hace tiempo que si no escribía historias donde los personajes tuvieran nombres pronunciables. Me hizo gracia porque justo en ese momento había empezado a emplear un conjunto de nombres temáticos que a él le resultarían familiares. Él es diseñador y yo estaba usando nombres de tipografías. Muchas tipografías llevan el apellido del tipógrafo o, por lo general, un nombre basado en un apellido. Siempre pensé que Clarendon y Garamond eran apellidos majos para personajes. Y la casualidad de usar la tipografía Verdana para Zenda, un personaje ligado a la verdad, era demasiado jugosa para no aprovecharla.

De un vistazo ya tengo 2 nombres como Obenke Daluma y Amura Jamen.

Existen muchos temas que pueden darnos la inspiración necesaria para nuestros personajes. Si eres friki de algún tema que poca gente conoce estás de enhorabuena, porque puede que tengas una fuente de recursos. Para la última novela que escribí estuve utilizando términos de claqué modificados. Volchain y Safol son apellidos que nadie tiene por qué reconocer como variantes de ball change o shuffle. También puedes emplear un diccionario de términos técnicos de mecánica, partes de un barco, etc. No se trata de ponerte a buscar sobre algo que desconoces, sino aprovechar algo que conoces bien y que te gusta de la misma manera que podrías homenajear personas o personajes que te gustan, aunque de una forma menos evidente. A mí este sistema me resulta de lo más estimulante.

 

6. Sistemas aleatorios

Este último truco se lo debo a Paula de Vera y a Gema Moratalla. Además de usar el traductor con ucraniano, afrikaans o chichewa, Paula sugiere juntar sílabas básicas al azar o las primeras sílabas de los nombres de miembros de un grupo. Gema menciona en su artículo para elegir nombres el sistema de acrósticos, con el que formar el nombre a partir de la inicial de cada adjetivo que defina al personaje. En este caso, como hablo de sistemas aleatorios, mi proposición es coger un libro por una página al azar y seleccionar las primeras letras o sílabas que encajen unas con otras, saltándote cualquier consonante, vocal o sílaba que estropee tu preciosa composición. Así pues, he abierto el libro que tenía más a mano, Dados de cristal de David F. Cañaveral (lo juro, nadie me paga por esto), y he formado dos nombres: Latoreq y Scaben. Podemos volver a nuestro emperador cocodrilo. Latoreq me recuerda un poco a algunos nombres de faraones acabados en -hotep, así que puedo cambiar a Lathorep y ponerle este nombre al hijo del faraón. Y Scaben puede ser su mascota chacal-escarabajo.

Por supuesto, existen muchas más ideas para elegir nombres. Si tienes algún truco o sistema que te guste utilizar, no dudes en ponerlos en los comentarios. Y, como siempre, también te propongo jugar un poco. ¿Qué nombre pondrías a los siguientes personajes creados por Zinkase (Pablo Hernández Delgado)?


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7 comentarios en “6 Trucos Para Elegir El Nombre De Tus Personajes

  1. Muy útiles los generadores de nombres, oye, no los conocía. Aunque suelo usar nombres más o menos comunes, me los guardo…
    Un sistema a tope de molar es el del manga Bastard! Todo son variaciones sobre grupos de heavy metal: el reino de Metalicana, el conjuro Jelowin, el hechicero Dark Schneider… Es un poco como lo del claqué, ¿no? Coger plabras de un nicho específico y utilizarlas en otro.

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      • Gracias Noa. Lo que me gusta de los generadores aleatorios es ese instante que con solo mirar el resultado ya se te ocurre una idea que no inventarías de otro modo, aun con resultados raros como el que te tocó 🙂 .

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