Final de Aevirae

Tras terminar de dibujar la última viñeta del cómic de Aevirae, sentí euforia. Pero tras terminar de colorear la penúltima página, ha sido todo lo contrario. Me he quedado chafado, sin ganas de terminar esa última página y despedirme. Aevirae se ha convertido no solo en mi mayor personaje, sino en un icono, un símbolo, mi Totoro.

aevirae_pelo_blanco copia

Aevirae nació hace muchos años en las páginas del libro que sigue a Kelvalad. En dicha historia encontrábamos a una joven ladrona/asesina que huía de una ciudad y se topaba con los héroes del Kelvalad. Apenas una chiquilla, su personalidad era algo caprichosa, inmadura, orgullosa y muy suspicaz. Tras una década más o menos desde el momento en que decidí crearla en las historias de Enor, congelada en las páginas de una novela que no pensé que pudiera terminar, la rescaté para un nuevo proyecto.

diseño aevirae

En verano de 2009 quería volver al cómic como un medio de aprendizaje, ya que quería obligarme a mí mismo a dibujar un poco de todo, sobre todo fondos, y dibujando cómics acabas hartándote a dibujarlos. También para mejorar mi técnica de coloreado y no dejar de dibujar. La idea era crear una novela gráfica de género detectivesco donde se sucediesen extraordinarios casos de desaparición y asesinato en un ambiente donde hubiese magia, dándole un toque de originalidad a las obras de detectives a las que estamos acostumbrados donde todo obedece a la razón y la lógica modernas. Quise hacer todo esto por mi admiración y mi gusto por este género y mi mayor inspiración por el personaje de Maurice LeBlanc, Arsene Lupin, desembocó en la figura de una ladrona como protagonista. Que fuera Aevirae se trataba de una inevitable cuestión de permanencia retiniana, que de tanto imaginármela no podía darle el papel a otro. La idea original de narrar historias largas en novela gráfica, presentando un caso de Aevirae robando o asesinando de forma casi milagrosa y dejar que el lector vaya arguyendo al tiempo que la historia recoge la madeja a través del hilo de pistas y recuerdos, se fue perdiendo debido a lo ambicioso que resultaba para mí. Se me quedaba grande.

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Así que dibujé muchísimos concepts de la nueva protagonista, los inventos, artilugios y personajes que poblarían el entorno de Aevirae. En enero de 2010, aún sin tener claros todos los aspectos, me decidí a dibujar tiras (al principio diariamente) para ir preparándome y preparando el terreno a lo gordo. Así creé el blog “Aevirae, mi camino del ninja”.

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En agosto de 2010 empecé con el capítulo introductorio de lo que iba a ser la novela gráfica. A pesar de que en todo momento ha sido un cómic experimental en el que lo importante para mí era explorar las capacidades del arte secuencial, esta primera parte fue mucho más homogénea de lo que sería la siguiente.

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En febrero del año siguiente se iniciaba el 2º capítulo que, al llegar a la página 5, se atascó y tardó 4 años en ir desarrollándose. Hasta entonces, Aevirae había logrado ir haciéndose conocida y era parte del mundo del webcomic gracias a la comunidad de Subcultura… Hasta que llegó mi largo hiatus y mis actualizaciones anuales. En este capítulo ya probé de todo. Quería usar más color que antes, y acabé hartándome de ciertas fórmulas. Al final he hecho lo que me ha dado la gana en todo momento, la verdad.

valthieca mansion colorQuiero pensar que la vida que le tenía deparada no se perderá. Al fin y al cabo, Aevirae es una superviviente nata. Sobrevivió a la novela que parecía que nunca iba a ver la luz y saltó de plataforma. De tira cómica en formato webcomic se puso seria con la novela gráfica. Ahora, tengo para escribir no sólo su origen, sino alguna historia que parecía destinada a continuar en viñetas. No sé si algún día volveremos a verla con su tono gamberro apoderándose de objetos mágicos y burlando a la guardia en alguna tira suelta, o si protagonizará algún capítulo de cómic otra vez. Tal vez en un futuro lejano. En cualquier caso, no puedo decir adiós a dibujar. Mis ojos están puestos en el proyecto de “Gusanos en la basura”, aunque no tenga claro aún qué voy a hacer. De momento, lo que sé es que le digo adiós a la Aevirae que durante estos últimos 5 años ha sido mi musa, y que aún sin llegar a convertirme en Pigmalión, reconozco que la quiero por todo lo que he puesto de mí en ella como todo lo que ella me ha dado a mí.

mico - noa

El proyecto surgió en una época difícil, en la que comenzaba a afrontar lo duro que podía llegar a ser conseguir un trabajo decente. Había quebrado la última empresa donde había sido feliz y todo lo que le siguió fue de mal en peor, hasta derivar en un terror visceral a trabajar en el que siempre había sido mi campo. Dedicarle tiempo al proyecto me ayudaba a sobrellevar gran parte de mis dificultades, Aevirae ha sido un bálsamo para mí. Ahora que tengo que despedirme no ya de ella como personaje (ya que de hecho estoy escribiendo sus orígenes), sino como una actividad, me siento como un enfermo que va a cambiar de terapia. Espero volver pronto con ella, con mi nueva terapia de escritura y todo lo que ello conlleva. Muchos conocisteis a esta ladrona gracias al webcomic, y tal vez no lleguéis a leer ninguna de sus aventuras futuras. Otros, desconocerán el currículo que arrastra más allá de las páginas de un libro. Yo solo espero que siga generando las simpatías que despertaba en su día, y que siga haciéndome feliz.

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